Hace poco os traje el post de las 6 cosas que menos me gustan de ser madre, y  como os comentaba, ser madre tiene cosas muy bonitas pero también, como en todo, hay cosas que no nos gustan. Hoy vamos dejar de lado ese aspecto negativo de la maternidad y vamos a ver el lado bonito, ese lado positivo en el que siempre tendríamos que fijarnos, y del cual muchas veces pasamos por alto.

 

Mama malabares: somos unas mamás con mil brazos y hacemos mil cosas a la vez. Obviamente todos sabemos cómo somos y aunque sepamos que somos capaz de hacer dos cosas a la vez, estoy segura que antes de tener hijos no creías que eras capaz de hacer 6 a la vez. Y es cuando delegas en alguien y ves que realmente lo que tú haces no es tan sencillo, que estar y acordarte de todo, no es tarea fácil. Y no es que tener que hacer mil cosas a la vez me haga sentir que guay la maternidad, sino que el darme cuenta de lo bien que lo hacemos, hace ver que soy capaz de cualquier cosa. Y eso me lo ha hecho ver la maternidad

 

Importancia al tiempo: Antes cuando no tenía hijos, el tiempo era eso tiempo, que podía ir pasando incluso. Había veces que decía, a ver si pasa más deprisa, ahora muchas veces, llegan del colegio y en nada ya es hora de cenar y ya a dormir, que se agradece el relax ¡eh! pero oye, como que se me hace corto, o si un fin de semana tengo que trabajar, pues casi prefiero no cobrarlo y no tener que trabajar y poder pasar rato con ellos, hacer cualquier cosa, aunque sea pintar un dibujo.

Valoras lo importante: Antes lo más importante para mí,  era terminar la carrera, mi trabajo y enfocarme en un mundo laboral de éxito. Hoy por hoy, ya no es mi prioridad, no porque no quiera luchar por ello, sino porque mi prioridad son ellos, me gusta poder ir a llevarlos al cole y a la guarde, poder ir a recogerlos, y poder estar con ellos por la tarde. Ojala no tuvieras que renunciar a algo, pero hoy por hoy las cosas están así, y para mí lo importante y prioritario son ellos.

Por lo que desconecto por completo de los problemas laborales o ajenos a ellos cuando llego a casa. Bueno más que desconectar, que no me queda tiempo para pensar en esas cosas ni darle la importancia que no se merece. Por lo que priorizas y valoras lo que realmente si vale la pena.

 

Disfrutas al máximo esos ratos de relax: Antes el tiempo no solía ser un problema, pero ahora me falta tiempo por todos lados, así que cuando tengo un ratito, para un baño de esos relajantes en casa tranquila con su musiquita, salir a correr, ver una película en el sofá, o salir a cenar. Oye yo lo disfruto al máximo, le das sentido a lo que haces, aunque lo hagas para desconectar de la rutina, lo disfrutas el triple, y cuando terminas, dices uooo! qué bien me ha sentado.

 

Instinto de protección: Antes tenía un instinto de preocupación y protección hacía mis seres queridos, familiares y mis amigos más allegados (que se pueden contar casi con una mano) pero cuando fui madre por primera vez ya nació un instinto de leona, que nunca habría dicho. Ese sentimiento de protección y preocupación al igual que tiene su lado malo como os conté, por el hecho de sufrir por ellos, tiene un lado muy bonito, y es el de que una madre hace cualquier cosa por su hijo. o por lo menos yo por los míos sí. y eso ellos lo notan.

 

Valoras más a tú madre: La maternidad te hace ver todo lo que hizo y sigue haciendo tú madre por tí, y nunca te has llegado a dar cuenta, ves el esfuerzo y lo bien que lo ha hecho.

 

¿Y a ti que es lo que más te gusta de ser madre? ¿Compartes alguno de los anteriores?