Es sabido que en cuanto te quedas embarazada, una de las primeras cosas de las que te advierten es   “cuidado con las caídas, toda embarazada tiende a caerse”,  como si esto fuera un síntoma común del embarazo. Pero ¿hasta qué punto es más realidad, que mito? ¿Qué hacer ante una caída estando embarazada?

No se vosotras pero yo en mis dos embarazos me he caído, y no caídas tontas  del típico “ui que me caigo” no, no. En el primero me caí por las escaleras, en esa, el susto fue de lo lindo, y la cara de mi madre que estaba delante también, pobrecilla un día la mataré de un susto. La segunda vez de unas escaleras plegables, en esta última mea culpa, no controlé el volumen de la tripa y me fui al suelo, por lo que tienen razón  cuando dicen de no ir trepando por los sitios.

¿Por qué nos caemos estando embarazadas? ¿Estamos más torpes?

No es cuestión de ser ni torpe, ni más pato ni nada por el estilo. Tiene un razonamiento lógico, por un lado:

1-Cuando nuestra barriga ya empieza a notarse nuestro centro de gravedad cambia, por lo que se ve afectado nuestro equilibro y allí nuestra inestabilidad.

2-La relaxina, es una hormona necesaria para que la pelvis  aumente de diámetro para el  momento del parto, esta hormona se impregna en todas las articulaciones y hace que las articulaciones del cuerpo estén más laxas, produciendo torceduras y caídas.

3-Muchas mujeres sufren de mareos en el embarazo, sobre todo las primeras semanas. Estos pueden ser causantes de caídas.

Cómo actuar ante una caída

Cuando una está en estado, a las caídas y golpes les tenemos que dar mayor importancia que si no lo estuviéramos, pero tenemos que mantener la calma.

En el primer trimestre, aunque cuando hablamos de embarazo parece el trimestre más inestable, en una caída el bebé es cuando más protegido está. Está rodeado de mucho líquido amniótico y el bebé es muy chiquitín por lo que el líquido hace la función de airbag, y el bebé ni lo nota.

En el tercer trimestre es cuando se producen el mayor número de caídas, por el tamaño del abdomen y es cuando mayor riesgo hay, ya que el bebé es más grande, y ante una caída se podría producir alguna rotura en la bolsa, o golpe al bebé según el tipo de caída. Por lo que se ha de tener especial atención.

Por lo que si esto sucede, es importante controlar que no tengamos ninguna pérdida de líquido, si notábamos las patadas del bebé, comprobar que las seguimos notando.

Si la caída no ha sido con el abdomen, podemos relajarnos ya que es poco probable que el bebé haya sufrido alguna consecuencia, pero de todas formas sería bueno acudir al ginecólogo o a urgencias para hacer un chequeo y confirmar que todo está bien.

Recuerdo que cuando me caí por las escaleras, acudí al ginecólogo ya que aterricé con parte de la barriga, y aunque lo notaba yo iba a estar mucho más tranquila si me confirmaban que todo estaba correcto. Una vez confirmado el doctor me comentó que para que el bebé hubiera tenido algún daño, tendría que haber sido un impacto frontal con muchísima fuerza, que no había sido el caso. Que el bebé lo más seguro no había notado nada. Y todo se quedó en eso en una anécdota más del embarazo.

¿Y tú, has tenido alguna caída estando embarazada?