Celos con la llegada del hermano a la familía

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Cuando peque estaba a punto de nacer, la gente me advertía que sería normal que bichito mayor (30meses para ese entonces) tuviera celos, pero lo que no pensé es que se fuera a comer un demonio.

Cuando pensaba en los posibles celos pensé en:

– rabietas

– comportamientos más de bebe

– llamar la atención

Pero realmente creo que no eres consciente de la magnitud que puede llegar a ser hasta que empieza el show.

  

El primer mes más o menos fue bien, porque tenía la ayuda del papi y entre los dos nos compaginábamos de fábula, a la que empezó a trabajar todo se complicó. Que el peque aguantara dormido más de 10 min era misión imposible, porque una vez dormido el mayor venía con cara angelical:

– ¿mamá duerme?

– sí

– Aaaahhhhh (se ponía a gritar) y terminaba con ¿se ha despertado?

En esos momentos me lo quería comer, no me lo podía creer, la primera vez me quedé a cuadros y pensé, que había sido como un caso puntual, pero no, cada vez que lo dormía hacía lo mismo. Con el tiempo y a base de probar, antes de que empezara a gritar lo distraía de alguna forma y lo fuimos sobrellevando.

Salir a la calle primero era imposible, o se tiraba al suelo de la calle o quería ir en brazos. Cuando compramos el patinete todo empezó a mejorar, pero había momentos de todo y el patinete no servía en absoluto. Enfados por todo, todo le parecía mal.

Llega un momento que te planteas si estarás haciendo algo mal o si te está superando la vida con dos niños y quizás no eres capaz de sobrellevarlo.

Al final intentábamos estar lo menos posible en casa para evitar las situaciones críticas, la verdad fue un poco la vía de escape, a media mañana cuando el pequeño le tocaba dormir nos íbamos a la calle, uno se dormía y mientras íbamos al parque y de ahí nos íbamos a comer a casa de mi abuela y estábamos todos acompañados, y ya a la tarde para casa hacer la siesta todos.

Con los meses todo se fue calmando, cuando el pequeño empezó a andar el mayor hizo un cambio gigantesco, y los celos empezaron a desaparecer, y de repente lo miraba y lo veía cambiado, era otro, el carácter le había ido a mejor, reía muchísimo más (él es bastante risueño, pero el cambio era mayor) en definitiva lo veía feliz, pero feliz con él mismo y con los demás.

Los celos es un tema complicado no es solo el que llegue un nuevo miembro y se sientan desplazados, sino que dejan de ser el centro de atención y pasan a tener que compartir lo más importantes para ellos a MAMÁ.

Para ellos es durillo y no saben cómo gestionar todas esas emociones y sentimientos, si encima le sumamos que en ese momento se encontraba en el gran paso hacia los 3 años, la retirada del pañal, el inicio del colegio, son demasiados cambios y necesitan ese espacio y tiempo para asimilarlo, madurarlo y aceptarlo.

Un año más tarde hay momentos que obviamente esos “celos” saldrán a relucir porque son hermanos y son personas, pero empiezan a primar las risas y complicidades como hermanos en las que no pueden estar el uno sin el otro.

¿Cómo habéis vivido la llegada de hermano/a? ¿Han tenido celos?

2 Comentarios
  • Sandra

    Responder

    Leer este blog me ha dado un empujón ha seguir positiva, a no desesperarse, a saber que son etapas y que la calma llega. Gracias.

    • Mama y otras cosas

      Gracias a tí, la verdad es que los niños son un misterio, pero la paciencia y el positivismos es la mejor arma.

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