Siempre recordaré con especial cariño mi primer parto, ese 19 de Septiembre, los primeros sentimientossensaciones, miedos, dudas. Esa primera mirada en la que eres consciente de que sí, ¡Ya eres mamá!

 

Han pasado 4 años desde ese día y lo recuerdo como si fuera ayer, no fue nada espectacular, simplemente intenté vivirlo y disfrutarlo para poder retener cada instante de ese día en mi memoria aunque no saliera como yo esperaba.

 

MI HISTORIA

 

Todo empezó en la visita de las 40 semanas, había llegado a mi fpp y a pesar de llevar dos semanas con contracciones, no había avanzado de los 2cm  de dilatación, el niño apuntaba que iba a ser grande, por lo que mi ginecóloga me comentó si quería programar un día para inducirlo. Yo me sentía agotada y le dije que sí.

Sé que en ese momento no es como pensábamos que iba a ser nuestro parto, pero necesitaba tener una fecha y saber que ya de ese día no pasaba. Así que programamos la inducción para el 19 de septiembre y el 18 a las 20h ingresaría en el hospital.

El jueves 18 nos fuimos con nuestra bolsita para el hospital, y a las 20h ingresé en el Hospital Cima de Barcelona, me dieron una habitación preciosa, nos instalamos y al rato vino una matrona. Me comentó que me pondría un Propes para ir reblandeciendo el cuello del útero para ver si la cosa se animaba, y que iría viniendo de vez en cuando a darme un vistazo. Me dio indicaciones, si yo empezaba a notar contracciones seguidas tenía que avisarla.

 

     Habitación Hospital Cima Barcelona

Sobre las 4 de la mañana avisé a la matrona, ya que hacía un buen rato que tenía contracciones regulares, me exploró y  estaba de 3 cm y el cuello borrado, me quitaron el propes y que intentara descansar, si veía que iba a más que volviera a avisarla.

 

Esa noche no puede descansar mucho, las contracciones iban y venían pero no terminaba de arrancar, así que a primera hora de la mañana sobre las 8h vieron que estaba de 4 cm y me bajaron hacía la sala de dilatación, me iban a provocar las contracciones con oxcitocina (nose hasta qué punto el parto no habría seguido su curso sin ella, pero a toro pasado…) Mi intención era poder moverme, usar la pelota, incluso si fuera necesario poder usar la ducha de agua caliente para aliviar el dolor, pero todo fue un NO, no iba a poder levantarme ni hacer nada de las cosas que tenía en mente. Tenía que estar con la vía y monitorizada en todo instante por lo que tenía que estar en cama todo el proceso de dilatación y parto. (Ahora se por experiencia del segundo, que si podía estar de pie, tener la pelota y aliviar las contracciones con otros métodos y no tumbada).

 

Iba mentalizada a que las cosas podían no salir como yo quería, a que iba a haber dolor, que podía terminar en cesaría, por lo que cambie el chip y dije bueno es lo que hay vamos a disfrutarlo, si si como oís, disfrutarlo.

Las contracciones empezaron a notarse y vaya si se notaban, cada vez eran de más intensidad, no había tregua entre una y otra, el dolor era… indescriptible… no sabría explicarlo, pero creí que me partía en dos. Sólo recuerdo el estar sujeta a la barandilla de la cama y apretarla con fuerza… que a cada apretón se movía que parecía que iba a partirla, incluso mi marido con todo el amor del mundo me dijo » amor la vas a romper» no pude decir nada, era imposible hablar ni chillar, sólo pensé que mierda me importa que se rompa, la que se va a romper soy yo…. jajaja ( no sufráis se lo dije después)

Se me olvidó la respiración que me habían enseñado en las clases pre-parto, yo simplemente respiraba como podía, por lo que una comadrona a la que digamos no fue muy acertada en ese momento, insistió a repetirme a un palmo de mi cara que lo hacía mal, que así no iba por buen camino, que prestara atención, bla bla bla. Lo intentaba pero era incapaz de hacerlo igual. Así que dije hasta aquí, quiero la epidural YA, llamarón al anestesista, y en esos minutos que tardó en llegar, empecé a marearme, y anularon la anestesia, NOOO. Tenían que ver si era por mi respiración incorrecta, o por la oxcitocina… Al rato el anestesista se apiado de mí y dijo de ponérmela ya.

 

 

«insistió a repetirme a un palmo de mi cara que lo hacía mal, que así no iba por buen camino, que prestara atención»

 

En el momento de la anestesia, iba cagada por si algo salía mal, por si me movía, por si dolería mucho. Pero fue un visto y no visto, no me dolió nada y al minuto todo empezó a calmarse, el dolor empezó a disminuir y todo pareció que volvía a la normalidad. Dios, que bien, volvía a ser yo y estar allí. Mi cama era, una cama robotizada muy fashion que se podía convertir en silla, por lo que me sentaron prácticamente para ayudar con la gravedad que todo fuera más rápido, en ese instante rompí aguas, eran las 11:30 y estaba de 6 cm todavía, por lo que me dijeron si quería descansar un poco y me bajaron la luz de la sala, nos quedamos mi marido y yo solos. Hablamos un rato, eche alguna cabezada, incluso leí alguna revista que mi suegra había traído, si si un poco surrealista pero así es.

 

Todo estaba preparado para su llegada

Dos horas más tarde vinieron a hacerme un control y sorpresa, estaba de 10 cm ya, el parto iba a ser en la misma sala donde ya estaba por lo que seguí en la misma posición. Llamaron a mi ginecóloga, para que viniera ya que el momento del parto se acercaba, me revisaron y a pesar de estar en completa el niño seguía estando muy arriba, así que tocaba esperar a que fuera recolocándose y bajando por el canal de parto. En ese instante empecé a notarme como las piernas iban despertándose y como empezaba a volver a notar las contracciones, pedí que me pusieran otra dosis, y me comentaron que ahora ya quedaba poco, que en nada lo tendría, y hoy por hoy menos mal que no hice caso y me la puse porque pasaron casi 2h más desde ese instante y no sé si podría haber disfrutado ese momento como lo hice doblada de dolor. Me dieron una mini dosis suficiente para que se calmara todo.

 

A las 15h vieron que el niño seguía alto, por lo que de repente vi como una comadrona se subía encima de mi barriga, y con todo su peso empezó apretarme con todas sus fuerzas para que el bebé bajara forzadamente, mi cara cambió de repente, me asusté, si algo no quería era la maniobra de kristeller por lo peligrosa que es para la madre y el bebé y con la mirada le decía a mi marido que eso no, no. Él se paralizó como yo y no dijimos nada. MAL muy MAL, gracias a Dios no pasó nada pero podría haber pasado. El niño empezó a bajar, resultó que tenía dos vueltas de cordón y por eso le costaba bajar. Empezaba la hora del expulsivo, repasamos 4 cosas: cómo empujar, si el papá quería cortar el cordón, sí yo quería terminar de sacar a mi niño de mí para ponérmelo en el pecho como habíamos hablado algún día en las visitas, y si quería un espejo, al cual dije que no.

 

Empecé a pujar, esta vez respirando bien, con el ánimo de mi ginecóloga, animando en cada momento y dándote esa buena energía de que lo estás haciendo genial, al 4 pujo pronunció las dos palabras mágicas YA SALE , baje los brazos y me los colocaron justo donde él estaba. Esa primera sensación fue… lo recuerdo como si fuera hoy, ese tacto arrugado, calentito y mojado. Terminó de salir y me lo puse sobre mí. Ya estaba aquí, mi niño con sus 3.860Kg y 51cm con su cordón umbilical conectado todavía a mí, que se cortó cuando dejó de latir y después de un pequeño susto de que no lloraba, abrió los ojitos y empezó a llorar a pleno pulmón. Ahora sí, mi niño ya estaba con nosotros para dar mucho amor.

 

 

¿Cómo fue tu parto? ¿Guardas un buen recuerdo?